Invocación

Me llamas desde los matorrales,
desde las hojas ahítas tu savia.
Cualquier resquicio en el tezontle
o ahujero en la nube,
cualquier fisura en el aliento
me vuelcan al sitio donde imperas
como un lirio morado,
una piedra sagrada,
una resina.
Te sigo y pierdo mi cuerpo
como quien se dispone a naufragar
o se vuelve un pararrayos,
quien suspende del aire
su querella contra el miedo
y se acerca manso
y abreva en tu costado.
Allí donde tu voz se oye,
el mundo se vuelve
esa sustancia pálida.
Teje sus redes
el pensamiento a la deriva.
Acaso se encuetran
y convergen
las luces y su sombra.
Acaso se unen.
Nada queda del suelo donde te muestras.
Y yo te sigo,
tierra me vuelvo para sentir tus pies.
Se encienden,
flotan,
fibras de tu voz.
Me llamas en el vértigo.
Dejo caer el tiempo
como una fruta ingrávida,
dejo al río transcurrir
sin preguntarme
qué celadas tiende en el reflejo.
Alli tu voz
ensancha sus hojas,
y no hay como resistir
la nada que acecha tras tus formas.
Las hormigas horadan mi sueño,
abren filigranas bajo tierra
por donde ascienden tus otras voces.


1 Comments:
Guaaaaaa.
que bonito. que chido que te invoquen asi.
Post a Comment
<< Home